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Categoría: Paranoias varias

C.:. vs. EL TECLADO

El que se deja dominar por sus teclas es porque quiere.

Si se te muere la «e» para siempre, como me pasó una vez, es cierto que el sufrimiento no te deja ni vivir, pero el resto de los desafíos que lanza el teclado se superan con cierta disciplina.
Al mío, por ejemplo, para que le salga la eñe hay que pedírselo por favor varias veces al mismo tiempo que te lías a tortas con la tecla de las narices; en ocasiones hasta se pone chulita y te suelta diez eñes seguidas, pero no por eso dejo de escribirlas, mirad: eñe a ña, eñe e ñañé, eñe i ñañeñí, eñe o ñañeñiñó…

NO ES EXTRAÑO QUE LA PONZOÑA SE TIÑA DE AÑIL SI LE AÑADES UÑAS DE ÑU, ¡PEDAZO DE ÑANDÚ!

¡Ay! Estoy sudando, pero el orgullo de haber vencido al teclado ha hecho incluso que se me vaya la vena führer (por ahora) ;D

[Inspirada por los comentarios a la entrada anterior ;)]

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