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Categoría: Lo otro

Benedetti

Un oficinista poeta uruguayo que trabajó para Will Smith, que estudió en la «Escuela Raumsólica de Logosofía» tras abandonar el Colegio Alemán al inicio del Tercer Reich no fuera a ser, que se muere el Día de las Letras Gallegas y es entonces cuando todo el mundo se acuerda de que habría que haberle concedido el Nobel o el Cervantes…

Al lado de las benedett(h)eces, las calito(h)eces no tienen nada que hacer…

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De la depresión y otros esperpentos

Estoy deprimida, y las razones me parecen tan cutres… Lo malo es que tener razones cutres para estar deprimida me deprime aún más, y esa razón para estar aún más deprimida es tan cutre…

[Inspirada por Maje (no, ella no me deprime, no) y el estado de depresión general que domina el ambiente]

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Oda a ella otra vez

Cómo me cuesta pronunciar tu nombre,
en cuanto lo vi, supe que era el tuyo.
Sólo pensarte es una pesadilla,
no podrías llamarte de otro modo.

Me alegro de que nadie más lo entienda,
que no vean lo mal que nos llevamos,
sólo el club de las tontas desgraciadas
comprende mi dolor inexistente.

Conozco todos tus significados,
aunque no sé cuáles me corresponden.
Ojalá supiera que es por tu causa
que me esté destrozando poco a poco.

Pero yo sola causo mi agonía.
Tú eres lo que uso para odiar,
para enfadarme, gritar y llorar.
Me aterra comprobar que ya eres mía.

Tú eres el instrumento de tortura,
y nada más: no eres nada sin mí…
Sin embargo, cuesta tanto decir
que sé de sobra cómo te llamas…
Amarga compañera: mi bulimia.

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