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Categoría: Lo de siempre

Yo sólo hago el amor

Internet es como el sexo: a veces se usa para follar y otras para hacer el amor; a veces es maravilloso y otras terriblemente asqueroso; algunos sólo lo conciben como meter y sacar y otros tienen un repertorio más amplio…

Personalmente, a mí me alegra ver que puedo hacer tantas cosas que incluso me permito pasar del socorrido meter y sacar porque sí; a mí sólo me interesa hacer el amor, y me parece maravilloso poder conseguirlo tan a menudo.

[Caso real: este argumento fue utilizado en una conversación «en la vida terrena» contra un detractor de Internet… Y me dieron la razón x)]

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SOY UN FERRARI

Los Ferraris son buenísimos, llaman la atención de todo el mundo y todos hablan de ellos, pero en realidad nadie los quiere ni regalados porque luego resulta fastidioso tener que pagar el seguro.

Además tiran a feúchos y no son fáciles de aparcar.

Yo soy un Ferrari.

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¿QUÉ DE QUÉ?

-Nadie me quiere, yo no quiero a nadie… Bonito empate.

-Yo te quiero.

-¿Me quieres qué?

[Inspirado por El Oráculo y las circunstancias.]

[Por cierto, voy a hacer el camino de Santiago: seguro que no mucha gente sale andando de su casa de campo un sábado por la mañana y llega a su casa de Santiago el domingo por la tarde. Lo han organizado mis padres, y es ya la tercera vez… Y luego soy yo la que hace cosas raras… En fin…]

[(Cuántos incisos hoy :p) Mañana 1 de mayo las calito(h)eces cumplen un añito en Movable Type, y ya os diré cuándo cumplen 2 años en general, que ahora pensar en la fecha me pone del hígado. Cambio y corto.]

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De la sexualidad de los signos de puntuación

Es curioso: al signo que tiene rabito se le llama «la» coma, y al redondito «el» punto.

El punto y coma (;) es un matrimonio de 15 años en el que la mujer es discreta, pero al tío ya se le nota demasiado que tiene el rabito apuntando para otro sitio.

El símbolo del orgullo lésbico deberían ser los dos puntos (:) o las comillas francesas tipo «». Las comillas “, cuando se les nota el rabito son muy gays.

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CALLE ERÓTICA

A ver, cómo decirlo…

Mi vida erótica es como andar por una calle peatonal (sirven las nuevas de Pontevedra): yo voy por el medio de la calle y a veces me atraen los escaparates de la izquierda y otras veces, los de la derecha; pero nunca llego a entrar en las tiendas y menos aún a comprar nada.

En realidad vengo del puesto de flores que hay al principio de la calle y lo que me interesa es el otro puesto que hay un poco más adelante y de cuya existencia supe hace relativamente poco tiempo. El primer puesto de flores hubo de cerrar, aunque sigue allí; pero la verdad es que no tengo dinero para comprar en el segundo… En cualquier caso es muy agradable ver las flores y tocarlas de vez en cuando, porque el dueño (sí, da la casualidad de que los puestos de flores están un poco escorados a la derecha) es muy majo y me deja andar por allí. El dueño del primer puesto también era encantador, pero no sé aún muy bien por qué nunca me atreví ni a oler las flores…

Si a alguien le interesa saberlo, esta madrugada llegué por primera vez al segundo puesto de flores, casi cuando estaba dispuesta a meterme en uno de los escaparates de la izquierda porque creía que las flores estaban más lejos…

No os preocupéis si no entendéis nada de esto: lo importante es que la calle está cortada al tráfico motorizado, así que sólo tengo que preocuparme de que no me atropellen los patinetes y de no tocarle mucho las narices y las flores al encargado del puesto…

[Por muy cursi que resulte, esto está dedicado al florista del segundo puesto, bien sűr :)]

(¿Y de dónde puñetas habré sacado yo este maldito don de la metáfora?)

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VARIACIONES Y FUGAS

Me conformaba con la luna,
no os pedía mucho más.
Pero lo cierto es
que nadie se atrevió
a intentar regatear conmigo.
¿Quién se acuerda de lo pudo ser
ahora que cada vez que hago el pino
el suelo se derrumba ante mis narices?

[Variaciones y fugas sobre un tema de Mikel Erentxun]

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TÉCNICAS DE (DES)LIGUE II

-Oye, si voy y estos días me enrollo con alguien por ahí, ¿a ti te fastidiaría mucho?
-(…)?
-(…)!
-Pues no…
-(…)?!?
-(…)
-¿No? «No», ¿así, sin matices?
-[Se encoge de hombros] ¿Tendría que fastidiarme?
-No precisamente, pero me alegra saber que no vale la pena hacer el imbécil por ti: me ahorra un par de disgustos.

[Dedicado a quien quiera sentirse aludid@]

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