-¿Tengo posibilidades contigo?
-(Pequeño sobresalto ¿Qué rayos querrá decir con eso? Por suerte, reacciono rápidamente). La cuestión es: ¿crees tú que tienes posibilidades conmigo?
-Quiero conocer tu opinión al respecto.
-(Es hábil el tío este…) Tu probabilidad de éxito es directamente proporcional a tu grado de valentía.
-¿¿??
-Quiero decir que para lidiar conmigo hay que ser muy valiente, valiente en muchos sentidos, hasta el punto de llegar a reconocer -en caso de fracaso- que yo no te he pedido que seas valiente por mí.
-Entiendo.
-(Sí, yo también entiendo: otro que vuela… Nunca pasan de los prolegómenos, los muy cobardes… Aunque… Mmm, un momento…). Pero si necesitas los apuntes no tienes más que pedírmelos… Y no hace falta que me ofrezcas algo a cambio (sonrisa, un tanto forzada).
-¡Gracias! (entusiasmo y alivio mal disimulados).
-De nada hombre (sí, yo también entiendo…).