Acabo de darme cuenta de que soy fea porque quise: porque quise ser fea en un momento dado en el pasado.
Nunca me he caído de guapa, pero por alguna maldita razón mucha gente me encontraba de algún modo atractiva, y un mal día descubrí que eso empezaba a tocarme las narices… y me hice fea, sobre todo por fuera (realmente, no sé si por dentro fui guapa alguna vez). Fea, feísima.
Lo realmente fastidioso es que ahora -como siempre ocurre- me parece que aquel tiempo pasado no estaba nada mal, pero ya no hay nada que hacer…
Y aquí estoy. He conseguido lo que quería: ser fea feísima, aunque ese no fuese más que un maldito deseo simbólico. No quería que se hiciese realidad de manera TAN LITERAL.
Me está bien empleado: por desear absurdeces y por venir por encima aquí a lamentarme de las consecuencias de mis absurdeces. %P
Deja un comentario
