Lo de siempre

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—¿Te acompaño al baño?
—Haz lo que quieras, pero sé tú misma.

[Cortesía de Sideburns 14.11.2015]

Me encanta esta gente que tiene miedo de que les hagan daño pero no parece preocuparles hacerles daño a los demás.

Eso

No hay nada como el sexo trágico.

Éramos estados libres asociados entre sí y decidimos independizarnos totalmente el uno del otro para poder seguir manteniendo las buenas relaciones.

Somos unos iconoplastas.

Sombra

La sombra de los “ex” es alargada.

Ahora por la calle hacemos como que no nos (re)conocemos (yo lo hago porque lo haces tú, aunque quizás tú opines lo mismo), pero yo aún recuerdo lo bien que lo pasábamos juntas de pequeñas.

Yo juzgo a la gente por el respeto que les muestra a sus dientes, a sus ordenadores y a los animales domésticos.

Yo no necesito ocho orgasmos seguidos: tengo otras cosas que hacer en la vida.

Está visto que para tener paz tengo que declarar guerras.

¿Hay preservativos que protejan del “aquí te pillo, aquí te mato” y, sobre todo, del “si te he visto no me acuerdo”?

El sorprendente parecido entre mi vida sentimental y mi vida laboral tiene que ser algo más que pura coincidencia.

No hay peor humillación que el hecho de que te traten como una puta y no te paguen luego.

Cuando publique mis memorias, las titularé Mi versión.

Fracaso

Cuando mi primer novio me levantó la mano, me propuse no dejar que nadie nunca más me hiciese sentir un cacho de mierda.
Fallé estrepitosamente.

Lo que haces conmigo se paga o con dinero o con la cárcel.

Recuerdo haberme enamorado de Mozart y de Leandro Fernández de Moratín al leer sus escritos personales. Se ve que mi tipo es el siglo XVIII.

Según mis cálculos estoy harta.

Hola, me llamo Cristina y soy el pito del sereno.

A la telenovela de mi vida le están saliendo spin-offs.

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