Al otro lado del Jean Monnet,
empezamos la psicolingüística;
y aunque usamos medidas pragmáticas,
nos asfixió la semántica.
Y entonces moviste las cejas al sonreír…
Y ahora pienso,
que el no habernos conocido antes,
simplemente tenía que ocurrir.
Al otro lado del Jean Monnet,
en tus pausas de fumar,
junto a los otros mosqueteros
fraguamos nuestro más allá…
