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Categoría: Un poco de todo

Això mateix

Ya sé por qué hay tanta rivalidad entre Madrid y Barcelona: porque son perfectamente comparables.

Puntos coincidentes:
Ramblas/Preciados
Diagonal/Gran Vía
Güell/Retiro
Barroco de los Austrias/Modernismo de Gaudí
Mar/Carretera de la playa

[Me mataréis tanto los de un lado como los del otro, pero así lo veo yo ;P]

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CALÍTOE SE JOSTEA

[Dedicado a Andrés y Javier (los “gemelos Weasley”), que inventaron el término y, como no, a Jordi, “el josteador”]

Las personas racionalistas como Calítoe sienten de vez en cuando emociones vehementes, como personas que son.

Las emociones vehementes se sienten, no se escriben, así que Calítoe se dispone ahora mismo a sentir una emoción vehemente:

Ya está. Ahora que ya ha ocurrido el evento, podemos analizarlo desde la distancia y escribir una calito(h)ez sobre ello:

Gracias por dejar que me “jostee” contigo
:)

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Influencia póstuma

Hoy me acuerdo de una persona y me estoy dando cuenta -quizás por primera vez- de que ha tenido muchísima influencia en otra a pesar de que sólo se conocieron indirectamente (en su caso, “muy” indirectamente)…

Hablando claro: una de las personas que más han intervenido en la (de)formación de la personalidad de Calítoe se murió varios meses antes de que naciese el trasunto terreno de la que suscribe… (qué potito me ha quedado…)

24 años hace ya que se fue… Cómo pasa el tiempo]

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TENEMOS QUE HABLAR

“Tenemos que hablar”
Claro que sí, todos tenemos que hablar, la comunicación verbal es esencial para lograr cierto grado de satisfacción en las relaciones humanas…
Pero basta oír esa temida frase para que la comunicación se haga poco menos que insostenible, o incómoda, por decirlo de algún modo.
“Tenemos que hablar”. No recuerdo que me lo hayan dicho últimamente, pero sólo pensar en esas palabras me da escalofríos…

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Infinito

Infinito

Tal día como hoy nació la persona a la que oí decir la declaración de amor más bonita que he oído en mi vida.
He leído algo parecido en la literatura medieval, pero ¡esto fue REAL! Y yo tuve la suerte de ser la destinataria de tan impresionante declaración.

Esa persona me preguntó una vez si yo sabía cuánto me quería ella a mí. Supuse -por el modo de hacerme la pregunta- que bastante, así que respondí: “mucho”. Ella me contestó: “No, más que eso”
-“¿Muchísimo?”
-“No, más”
Me quedé perpleja, pero como comprendí que a continuación me lo explicaría, no repliqué…
“Te quiero infinito” -me dijo- “Tanto, que incluso aunque me haya muerto, te seguiré queriendo”.

Al principio me agobió un poco la respuesta, pero no le di mayor importancia.
Ese mismo día por la noche comprendí por primera vez en mi vida qué era llorar de emoción, no por caprichos o rabia.
Después de aquella ocasión repetimos el diálogo más veces, con la respuesta correcta por mi parte ;)

Esa persona ya está muerta, y este es uno de los bonitos recuerdos que tengo de ella.
Lo que más me molesta de ese recuerdo es que yo nunca le devolví expresamente semejante cumplido :/

Independientemente de lo que ocurra o no ocurra cuando morimos, yo sí siento que sí me sigue queriendo. Estoy convencida de que los muertos están muertos y punto, así que ya no puedo significar nada para ella, pero de los muertos nos queda todavía su recuerdo: las cosas que escribieron, las obras que realizaron, las palabras que dijeron, sus fotografías, hasta restos de su cuerpo. Sus vidas siguen presentes en las nuestras. Eso para mí ya es el infinito…

Siempre que llega el día 22 de mayo y, menos frecuentemente, cuando me topo con el símbolo o con la palabra “infinito”, me viene a la cabeza esa declaración. Es lo único que hace que se me salten las lágrimas instantáneamente…
Si a alguien le interesa saberlo, a duras penas puedo ocultarlas en este momento a pesar de que estoy en un lugar público…
No debería avergonzarme, es agradable comprobar que todavía puedo emocionarme por cosas bonitas :’D

¡Ay! Qué potito…

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