Genial, he vuelto a enamorarme de un personaje de ficción.
Un momento, si Octavio Augusto y Mozart no cuentan como personajes de ficción, esto es nuevo.
Genial, he vuelto a enamorarme de un personaje de ficción.
Un momento, si Octavio Augusto y Mozart no cuentan como personajes de ficción, esto es nuevo.
Se fue mi ya ex-novio, se fue el padrino de mi hermana. Uno en avión, otro en urna funeraria…
Prosa poética: como la vida misma.
1 comentarioLo que más me molesta de mis pesadillas es que se hacen realidad al despertar.
Deja un comentarioNo es que quisiera quedarme, es que no quería volver.
4 comentariosLo que más me gusta de mis gafas de sol nuevas es que con ellas no se nota que voy llorando por la calle.
Deja un comentarioA veces tengo la sensación de que estaría menos sola sola.
Deja un comentarioTengo el ánimo lesionado, más me vale no ir a entrenar.
Deja un comentarioVivir solo es chungo, casi tanto como vivir en pareja.
3 comentariosEn este mundo todo es machista, hasta entre los homosexuales. En la mayoría de los locales «de ambiente» no hay ni una lesbiana.
4 comentariosEstoy haciendo galletas para endulzar el ambiente.
3 comentariosHa sido una noche monográfica: la he pasado entera visionando una curiosa adaptación de mi realidad en la que todos los conflictos se resolvían de manera rápida e indolora para todas las partes afectadas. Ah, y hablábamos en sueco, idioma que todos dominábamos a la perfección. Como suele ser habitual en estos casos, lo peor fue el final, cuando se descubre que todo era un sueño.
Deja un comentarioLa esperanza es una cosa verde, como los mocos.
1 comentarioHoy cumplo 31 años y no tengo ingresos fijos ni perspectivas de tenerlos, y además mis mejores amigos son mis peores enemigos. ¿Me invitáis a chocolate para hacerme creer que tengo algo que celebrar?
Y NO HAY MÁS QUE SENTARSE
y esperar que suceda…
Ponerle un bozal al corazón.
Meterte en los ojos dos esponjas.
Suturarte los poros.
Quitarle los bafles al deseo.
Dos tapones de cera en los oídos.
Un somnífero al sexo y una amnesia.
Tragarte los versitos.
Atarte las caricias.
La leche calentita…
y un peluche en el pecho.
Que conozco la copla…
Y no hay más que sentarse y esperar que suceda…
Quien nos cubrió de besos azules y promesas.
Quien abrió nuestro cuerpo y nos sorbió la esencia.
Quien reprochó constante nuestra muda presencia.
Quien nos amó a lo loco…
nos dejará a lo bestia
Belén Reyes, Ponerle un bozal al corazón
2 comentarios