No puedo decir que fuese «violento». No es esa la palabra.
Más bien tenía cierta tendencia a que el sistema límbico le saliese a relucir a través del córtex prefrontal.
Detritus neuronales publicados para su reciclaje. Neuroecologismo desde 2002. Probablemente la única bitácora víctima de la saña de Borjamari que sigue en línea.
