Recuerdo haberme enamorado de Mozart y de Leandro Fernández de Moratín al leer sus escritos personales. Se ve que mi tipo es el siglo XVIII.
Deja un comentarioDetritus neuronales publicados para su reciclaje. Neuroecologismo desde 2002. Probablemente la única bitácora víctima de la saña de Borjamari que sigue en línea.
