El telemárketing, la venta directa no solicitada y el proselitismo de la Iglesia del Fin de Semana deberían ser ilegales y estar penados como el terrorismo.
Porque son terrorismo.
Detritus neuronales publicados para su reciclaje. Neuroecologismo desde 2002. Probablemente la única bitácora víctima de la saña de Borjamari que sigue en línea.
