Coruña, 11 de septiembre de 2004, 16:55
-Dame dinero, no me pongas nervioso, dame dinero, tengo una navaja…
(Bla, bla por ambas partes. Muuuucha tensión en el ambiente. Yo no veo la navaja pero cualquiera sabe, y no me da la gana de darle a un jichiño cualquiera que ni siquiera me lo ha pedido por favor el dinero que me he ganado honradamente tocando la pandereta este verano.)
-Mire, yo no quiero fastidiarlo ni nada, pero en estos momentos seguro que tiene usted más dinero que yo. No tengo aquí ni la tarjeta de débito. Acabo de gastarme todo lo poco que llevaba encima en este libro (La sombra del viento, de Ruiz Zafón), pero si quiere se lo regalo: parece interesante y si lo revende, igual le dan quince euros o así…
-No, da igual (se va).
Conclusiones: 1) El poder estratégico de la adrenalina es inconmesurable: ¡hasta le hablé de usted! 2) El libro no debe de ser tan bueno como dicen.
P.S.: El libro es una chorrada como un mundo. Me lo tragué enterito para ver si variaba mi impresión inicial, pero nada. Totalmente prescindible… No digo que el autor no sea majo, pero caramba lo que consigue el márketing… Hasta me han entrado ganas de publicar a mí también…
Tiempo ha...
- PARA CUANDO ME MUERA - 2003
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x_DDD Amenazar con regalar un libro!!! eso sí que asusta!
Esto… a mi el libro me gustó, es muy potito :_) -
Ufff… qué mal rollo!!
Eso es templanza, yo le hubiese dado hasta las bragas! -
¿No te da vergüenza decirle eso a un pobre hombre que sólo intentaba ganarse el pan con el sudor de los demás? A lo mejor hasta se interesa por la lectura y se culturiza. Qué vergüenza… con gente como tú no avanza el país.
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Jo, la verdad es que más que miedo daba mucha lástima el hombre. Ahora pienso a menudo en él y me da cierta pena, pero lo de la adrenalina no me lo quita nadie %P
ShAbBy (bienvenida al apasionante mundo de los comentarios ;D), fue él el que perdió todo el interés por el libro en cuanto se lo mencioné xD
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Por dios calitoe, tú imagina que te dejan allí tirada y nadie te encuentra. A lo mejor venian gitanos te metian en un saco y daban de comer a sus hijos muertos de hambre y extra flacuchos en el getto del Milenium (un obelisco que hay en el paseo al lado de la cocina economica). Y despues vendían tus riñones en el mercado negro y me enteraba de tu muerte porque encontraba La Sombra del Viento. Menuda Paranoia. Saluditos. Es mi primer comentario de la page.




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