Lo de siempre

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Tengo que volver a escribir poemas porque en estos momentos mi vida es una mina, una mina…

Siento herida mi femineidad.

Me gustas ahora más que cuando follábamos.

No soy el segundo plato de nadie: soy el puro y el chupito.

[Regalo del guitarrista]

—Eres muy generosa.
—Qué va: te estoy usando como cobaya para poner en práctica todas esas fruslerías que veo en Pinterest.

Si no fuese por esta moral mía, intentaría convencerte de lo bien que lo podríamos pasar juntos.

En algunos sitios lo llaman “estar de bajona”; yo lo llamo “estar de bajón”, porque rima con “cabrón”.

Busco a alguien con quien hacer el humor.

No quiero volver a verte.

Espera: quiero que dejes de existir.

Espera, mejor aún: quiero que nunca hayas existido.

He aprendido a ser comprensiva con los demás a base de esforzarme por comprender por qué ciertas personas no son comprensivas conmigo.

Estoy tan perdida sin ti, persona que aún no te has cruzado en mi vida o ya has desaparecido de ella para siempre.

Puñaladas

No te estoy lanzando ninguna puñalada: son las que tenía clavadas yo y que se me están cayendo.

Quien nunca ha sufrido por alguien no tiene corazón, y quien no es consciente de que ha hecho sufrir alguna vez no tiene cerebro.

Me encantas porque estás tan perturbado como yo:
estar tan cuerdo es una locura.

Me resultaría menos doloroso y costoso esforzarme si supiese cuál es el premio.

Si hay algo peor que estar desempleado es tener empleo y no cobrar: he aquí la coyuntura de mi vida sentimental.

Sweet nothing of ours… :violin:

(O dos versos):

Cómo cuesta soportar
esta dulce nada nuestra.

Puedo vivir muy bien sin Internet, solo que la vida así resulta algo más aburrida, como vivir sin ti.

Me fascinan los que declaran “busco sexo sin compromiso”. PUES MASTÚRBATE.

Principio qui potest esse vita ‘vitalis’, ut ait Ennius, quae non in amici mutua benevolentia conquiescit?
— Cicerón

Si supieses lo mucho que me duele
haberte herido y que así aún te sientas,
no tendrías por qué clamar venganza,
pues por ti se vengó mi propia ofensa.

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